Eso es en esencia el enoturismo, una experiencia donde lo principal es conectar al visitante con el territorio, la historia, el paisaje, el trabajo vitivinícola y la degustación de sus vinos y la gastronomía local. Según el Catastro Nacional de Enoturismo 2024 el 59% de los turistas que viven esta experiencia son chilenos, cifra que va en aumento ya que en 2021 el turista nacional era solo el 36%. El mismo estudio indica que en la región del Biobío hay 24 viñas registradas en Sernatur para el turismo, de ellas el 54,5% se abrieron al enoturismo hace menos de 5 años, es decir es una propuesta que está en crecimiento.
El PTI Enoturismo Valle del Biobío, financiado por Corfo, busca potenciar este sector turístico, fortaleciendo la calidad de los servicios, la colaboración entre los actores de la cadena de valor, las competencias del capital humano y el posicionamiento del Biobío como destino enoturístico.

Una ruta que recorre el río Biobío
Una de las invitaciones vigentes en la región del Biobío es la “Ruta enoturística de Santa Juana” la cual se inicia con una visita al “Mercado Campesino” de esa comuna donde los visitantes pueden encontrar una gran variedad de productos agrícolas llenos de color y aromas. Luego el grupo se dirige a “La Picá de Chello” a disfrutar de un desayuno campesino con sopaipillas, pan amasado, mate, mermeladas y huevos de campo. Tras ello, los participantes realizan todo el proceso productivo de desde el lavado, la urdiembre, el cardado y tejido de la lana en la sede de la “Agrupación de Fieltros y lanas Tanahuillín”. Ya pasado el mediodía se sientan a disfrutar de un almuerzo campesino en Tres Rozas, donde los sabores provenientes de un fogón de campo son los protagonistas. Ya por la tarde visitan las bodegas de la “Agrupación de Viñateros El Carretero” compuesta por pequeños productores del sector Colico y Tanahullín donde degustan vino blanco, moscatel de Alejandría, tintos, cepas país, rosé y espumantes. Para cerrar la experiencia, finalizan con un cruce en balsa al rio Biobío llegando a San Rosendo o bien una vuelta y regresan a Santa Juana.
María Díaz, representante de la “Agrupación de Fieltros y lanas Tanahuillín” destaca de esta experiencia enoturística que “somos todos de la comuna de Santa Juana y llevamos muchos años trabajando. Es una experiencia muy bonita, la conexión con la tierra, con las artesanías, les encanta a los turistas”, acotando luego que esta ruta que surge desde la conformación de redes colaborativas.

Tarde de vinos y golf
En tanto, en la comuna de Yumbel el Fundo Pallauquén se lanza con una propuesta bastante innovadora al presentar una tarde donde se une el golf con la degustación sus vinos. Gastón Villagran Avaria indica que la idea nació de su padre quien es aficionado a ese juego y sus hijos como regalo de cumpleaños habilitaron junto a un bosque nativo una zona dentro del fundo como cancha de golf. Hoy dicho espacio es hoy parte de la propuesta enoturística. “Tenemos 7 canchas de pares cortos, hay un par cuarto que es más largo, un par tres, con lo que se puede hacer una dinámica interesante” indicando que mientras trabajaban junto al PTI de Enoturismo propusieron esta idea como diferenciador “no nos centramos solo en el vino ya que integramos el entorno natural, mostramos de las dependencias y después caminamos por senderos de bosque nativo y las canchas de golf. Los turistas degustan vinos en distintas estaciones de caminata, de deporte y disfrutan y paladean un vino”, concluye Villagrán.

Bicicletas, trenes y vinos
La comuna ferroviaria de San Rosendo también tiene una propuesta fuera de lo común, recorrer la ciudad y sus alrededores en bicicletas eléctricas y tras el intenso pedaleo degustar la cepas de las viñas de la zona. Claudio Cruzat, dueño del tour operado “Te Paseo” señala: “Puedes salir a recorrer los miradores de San Rosendo como es el Columpio de los Deseos, el mirador Centinela, el mirador de Los Volcanes. En el mismo viaje se puede cruzar el río Biobío en balsa, cruzar hacia Santa Juana ida y vuelta, puedes ir a conocer Laja y su laguna La Señoraza, el parque CMPC, entre otras cosas”. La propuesta turística se inicia recogiendo al aventurero en la estación de trenes, desayunan churrascas en “Loco por Mary” para luego tener a disposición las bicicletas por 4 horas, al regreso comen y degustan los vinos antes de retornar en tren a Concepción.
Estas son solo algunas de la propuestas enoturísticas de la zona, donde cada participante del PTI de Enoturismo del Valle del Biobío trabaja en poner en relevancia lo único e irrepetible que tiene en su zona.
